

Reseña
El título de la novela es el nombre de la protagonista que cuenta la historia: Calliope Dakin, conocida como Calley. Es una niña de siete años que tiene un hermano algo mayor, y su padre adora a la pequeña, amor y devoción que siente ella por su progenitor. Pero un día su padre es secuestrado y asesinado por dos mujeres sin ninguna razón aparente.
Y la trama, que en principio parecía que podría seguir los pasos de "Blackwater" o "Hija de la venganza", no tiene nada que ver, y se queda en una historia que no avanza, que pasan los capítulos y no ocurre nada, que te empiezas a aburrir porque no le ves sentido a la historia y que no logras empatizar con los personajes, únicamente con Calley, esa niña tan adorable y que tiene un don muy especial.
La novela se me ha hecho larga y pesada y, a pesar de la buena ambientación en los años cincuenta en Alabama, zona sureña de Estados Unidos, no ha sido una novela para disfrutar.
Por lo que he leído, el autor, Michael McDowell comenzó la obra pero no llego a terminarla. Y cuando falleció, sus familiares encontraron esta novela inacabada en un cajón. Así que se pusieron en contacto con Tabitha King (escritora de novelas de terror y esposa de Stephen King) para que terminara de dar forma a la obra.
En mi opinión, y comparando esta novela con las que he comentado antes escritas por McDowell, esta obra no tiene nada que ver con la manera de escribir del escritor americano. Se ha intentado plasmar ese terror gótico como en las anteriores pero no se ha logrado en lo más mínimo. No creo que Michael McDowell esté orgulloso de cómo ha quedado esta novela.
Me he llevado una gran decepción con esta obra. Eso sí, la edición es preciosa, y la portada maravillosa.
Sinopsis
Una novela gótica sureña donde el asesinato brutal de un padre de familia en el Alabama de los años 50 desencadena un relato de secretos familiares, herencias sobrenaturales y casas encantadas, escrita por Michael McDowell, el maestro indiscutible del gótico sureño autor de la saga Blackwater.
Calliope "Calley" Dakin tiene siete años y es el ojito derecho de su padre. Pero su mundo infantil se desmorona cuando, durante un viaje al bullicioso Nueva Orleans, su adorado padre es secuestrado, asesinado y descuartizado por dos mujeres sin ningún motivo aparente. Después de esto Calley y su madre se ven atrapadas en una serie de extraños sucesos que las llevan a Pensacola, donde, en una casa que resulta ser idéntica a la de su difunta bisabuela, una enigmática mujer aguarda su llegada.
Allí Calley descubrirá que puede oír voces que no son de este mundo y que este don es un arma que alguien quiere utilizar. Alguien que cometió un grave error al ordenar el asesinato de su padre, sin saber que el vínculo que los unía no podía ser destruido con la muerte.
